Nerio Naranjo: El modelo agrícola y económico que necesita Venezuela comienza por el ciudadano emprendedor

Profesor Nerio Naranjo, decano del Decanato de Agronomía de la UCLA, desde 1999. Asegura estar ocupando un cargo en condición especial. Su segundo período está vencido. Una sentencia del TSJ suspendió las elecciones en todas las universidades del país ordenando a todas sus autoridades mantenerse en el cargo hasta tanto no tomarán una decisión. Un duro golpe para la UCLA que está acostumbrada a su democracia para la renovación de sus autoridades

Para el decano de Agronomía, profesor Nerio Naranjo, los fundadores de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), al crear hace más de 50 años la facultad que representa no solo pensaron en la formación de profesionales en el área del agro, sino también, en como este importante talento humano podría dar su aporte en la producción agroalimentaria del país.

Asegura que el Decanato de Agronomía trabaja en tres programas fundamentales como Ingeniería Agronómica, Ingeniería Agroindustrial y Técnico Superior en Alimentos Industriales, carreras que resumen el esfuerzo de esta casa de estudios de vincularse al propósito de la Región Centroccidental en términos de producción de alimentos.

“Nuestras carreras también se alinean con el potencial fundamental de la Región Centroccidental y Llanera. Son de extraordinaria vocación agrícola, en ambas, el 100% de sus municipios tienen potencial agrícola, y nosotros como decanato y universidad queremos alinearnos con la agricultura del futuro que es de precisión, que consumirá los recursos estrictamente necesarios, de mínimo impacto ambiental, de alto contenido social y rentable para que se haga sostenible en el tiempo, más en el momento país que vive la universidad, la sociedad y la nación que se caracteriza por la escasez de alimentos”, destacó la autoridad.

Considera que cualquier esfuerzo político en Venezuela debe partir de una de aclaratoria de emergencia alimentaria que se pueda suplir a corto y mediano plazo entre importaciones y producción nacional de forma eficiente, competitiva y sostenible, “no podemos sostener una agricultura ineficiente en materia de recursos y tecnología. Estamos convencidos que la gran transformación agrícola y agroalimentaria que parte de la producción de los insumos, la producción agrícola, el procesamiento agroindustrial, la distribución y hasta el consumo es un gran reto para el país”.

Agregó “creo que aquí se debe trabajar en cómo enseñar a comer a la gente. Educar para comer bien, de forma eficiente, pero no podríamos hacerlo si no tenemos una producción de semillas de alto nivel genético que permita desarrollar todo el proceso. De aquí parte las carreras del decanato de agronomía con el fin de dar respuestas a esos problemas fundamentales”.

El profesor Naranjo manifestó que en Venezuela ha bajado enormemente la producción agrícola, y por ello, “estamos en los últimos lugares en Latinoamérica. La productividad ha bajado a niveles peligrosos. No basta con producir más alimentos, deben ser inocuos para la salud, sostenibles para el ambiente y rentables para el productor. Ese es el reto de este siglo.

Dejó claro que el tema del siglo XXI es social y tiene como epicentro fundamental la lucha contra el hambre y la pobreza, por eso, la pertinencia en las carreras como Agronomías y Agroindustrial están vigentes, de hecho, lo comparten las Naciones Unidas, que es declarar este siglo, como la lucha contra el hambre y la pobreza. Por todas estas razones, la academia tiene el gran reto de formar talento humano que sea técnicamente competente a conocimientos actualizados, alineados al paradigma de la sostenibilidad que rige al mundo y socialmente responsable para entender que la agricultura es una actividad empresarial que debe generar riquezas y valores a toda la sociedad.

¿Cómo hacer que los propósitos del Decanato tengan éxitos con la crisis económica y presupuestaria que atraviesa la universidad, además de la carencia social que enfrenta la sociedad? Recuerda que estamos viviendo en un mundo global. Venezuela por razones políticas está un tanto cerrada al mundo, pero estoy seguro que con una reorientación a las políticas públicas alrededor de la agricultura, se estarían liberando los sectores que abastecen con insumos y productos agrícolas al país. Eso generaría una reorganización espontanea del sector.

¿Qué necesita el sector? Un cambio radical en materias políticas públicas, de emprendimiento empresarial y de apertura al mundo. Eso es una necesidad fundamental. La agricultura está en un círculo vicioso de empobrecimiento y estancamiento que lo evidencian las cifras. En el 2006 se produjeron 9 mil millones de toneladas de caña de azúcar, este año apenas llevamos 2,3 millones. Una caída vertiginosa de la producción mientras la población crece y demanda más azúcar. Conclusión, nos empobrecemos todos.

¿Cómo salir de este círculo vicioso? Apartando los egos y apostando con seriedad al talento y recursos que tenemos en el país. Se necesitan cambios institucionales, de políticas públicas y sobre todo de reinserción de Venezuela en el mundo, para que ese potencial extranjero vuelva a confiar e invertir en el país, en su agricultura y el gran talento nacional que hay. Las potencialidades están allí, pero hay muchas trabas que impiden el desarrollo productivo del sector agrícola. Ellas parten de un control de precios absurdos que hacen que el producto deje de ser rentable. Si tú siembras caña y la misma te genera pérdidas, la abandonas y te vas a otros rubros. Si desarrollas ganaderías y te la están robando, la abandonas. Lo mismo ocurre si no te ofrecen seguridad jurídica, personal de calidad y rentabilidad mínima, obviamente se pierde el interés en el negocio, ejemplo, la agricultura que se encuentra en caída libre.

¿Cuál debería ser el gran rol del Estado? Promover, facilitar y regular adecuadamente a cada sector. Nunca hemos entendido que hace un Gobierno produciendo leche, con líneas aéreas, hoteles, metido en todo, pero con respuestas ineficientes. Mientras los gobiernos insistan en ser empresarios, seguiremos malparados ante el mundo. Lo mismo ha ocurrido cuando han querido controlar la economía, ha decaído. La economía tiene un protagonista que se llama “ciudadano emprendedor”. Ese sería el cambio modelo que necesita el país que parte del respeto a la propiedad, y el enfoque a la sostenibilidad social. El Estado a través del gobierno que los representa necesita reorientación a sus políticas erradas. Basta de protagonismos excesivos.

¿Cómo está haciendo el Decanato en su desafío de nuevos emprendedores y profesionales, sí el país se encuentra en una insostenible crisis económica política y social? Seguimos dando ejemplo de apostolado, una apuesta al futuro, un acto de fe y una profunda convención moral de que la salida a la crisis del país, tiene la puerta principal en la educación de la gente. Mientras la educación es un reto a largo plazo, nuestros políticos son cortoplacistas. Cómo funciona el Decanato de Agronomía y el resto de las facultades que representan a la UCLA, por un gran acto de convicción de su personal y sus estudiantes. Hoy los estudiantes están en clases sin transporte, comedor, con becas insuficientes, en condiciones muy precarias de seguridad. Esto ha mermado la matrícula de estudiantes. Agronomía de los 90 a la fecha, ha pasado de los 900 a 250 estudiantes, cuando la proyección era 2.500 bachilleres.

¿A qué se debe esa baja de matrícula? A que no les es viable estudiar sin transporte, comedor y sin recursos. Otros porque se han ido del país, sin embargo tenemos esos 250 estudiantes dando la batalla en las aulas de clases. En las crisis hay que tomar decisiones. La universidad tomó la decisión de no cerrar. Mientras haya un estudiante que llegue por sus medios y esfuerzos al salón de clases y mientras esas aulas sea la ventana de la esperanza de ese estudiante, allí habrá un profesor mal pagado dando un mensaje de que el camino correcto es el conocimiento, el trabajo y los valores.

¿Cómo están haciendo estos 250 estudiantes para llevar a cabo sus prácticas de campo e investigación? El Decanato se ha reorganizado a las circunstancias. De ser la facultad con más prácticas en un semestre que no bajaban de 64 salidas de campos a diferentes estados del país formando a esos ingenieros con miras al futuro y al mundo, en la actualidad, apenas llegamos a 15 salidas en un semestre. Hay mucha precariedad, contamos con un autobús. Esos afecta el alcance de la educación, pero se están dando las prácticas para mantener la educación de calidad que caracteriza a la UCLA.

¿Desde su llegada al Decanato (1999), cuál ha sido el año más duro en su gestión? Desde 2017 a la actualidad. Ha sido terrible la situación. Estamos en supervivencia. Nos encontramos en un éxodo de profesores, estudiantes, personal obrero y administrativo. La universidad no son sus estructuras o bienes, es la gente. Cuando ellos se van, se va su esencia. Lo lamentable de los educadores, es su capital humano. Cuándo se vuelve a recuperar un profesor con 40 años de servicios, es irrecuperable.

¿Qué ha sido lo más fuerte y más exitoso en sus dos períodos como Decano de Agronomía? Presenciar el deterioro y la destrucción de la UCLA. Una universidad sin presupuesto no se puede manejar. En todas partes del mundo la educación es cara. Situación que no tiene claro el Gobierno. La educación gratuita no existe. Una cosa es que al estudiante se le subsidie y no pague matrícula, pero ¿Quién paga la cuenta?… Deben ser los sectores productivos del país cuando pagan sus impuestos. También es lamentable que el talento humano de la universidad se esté retirando. Lo más satisfactorio ha sido el apoyo que hemos recibido en estos momentos de crisis de los sectores productivos que se vinculan a la universidad. El Decanato de Agronomía ha sido unos de los que ha tenido más acercamiento con organizaciones de productores, empresas agroindustriales, comunidades socioproductivas y estructuras de distribución que por el grado de credibilidad que tienen por la UCLA, sus ayudas han hecho que muchas cosas dentro de la facultad sigan funcionando. Esta crisis nos está preparando para la universidad del futuro. Uno de nuestros programas más significativo ha sido la Certificación de Competencias Laborales Agrícolas y Agroindustriales de Agronomía. Estamos yendo a las empresas a formar y certificar sus obreros como mano de obra calificada. Por allí va la recuperación económica. Gente comprometida con la productividad. Que sea un ganar ganar a la sociedad.

¿En estos 10 años, cuál ha sido su principal aporte para el Decanato? Eso lo debería decir la comunidad universitaria, pero con mis muchos errores cometidos, mi dedicación y mi amor por la universidad es y será mi mayor aporte para esta casa de estudios superiores. Cometiendo errores se aprende siempre y cuando se hagan de buena fe, honestidad y transparencia. Sigo trabajando por hacer del Decanato de Agronomía un proyecto creíble y valorado en los sectores productivos. Hemos apoyado a nuestros decentes de agronomía, quienes son de primera en el campo académico, extensionistas e investigadores. Esperamos que el país nos permita terminar esta crisis de pies.

¿Qué es para usted la UCLA? Una Universidad crítica y de libre pensamiento. Siempre se pondrá en la acera del frente del poder. La universidad nunca se va a congraciar con ningún Gobierno porque su naturaleza es democracia, autonomía y ética. El día que cambie dejará de ser universidad.

¿En estos 50 años que lleva el Decanato y de los cuales usted lleva 10, cómo se siente?Muy orgulloso de formar parte de esta facultad que ha dado grandes hombres y mujeres profesionales de gran calidad. Hoy día no hay lugar donde vaya que me consiga con un profesional de calidad humana que está poniendo en alto a la universidad en el mundo con una investigación de altísimo nivel. Llegamos a ocupar los primeros lugares de investigación y productividad académica. En los buenos tiempos del Decanato de Agronomía tenía en 40 trabajos de extensión y el mismo número en investigación.

¿Un llamado a la familia uclaísta? Qué nuestro liderazgo nacional empiece a entender que el país necesita un modelo universitario más acorde con los nuevos tiempos y que requiere apoyo no solo económico, sino también institucional. A nuestra comunidad, agradecido por ese compromiso y dedicación que nos han dado de mantener esta universidad abierta a pesar de la profunda crisis económica y presupuestaria que atraviesa. Esta universidad sigue abierta por su gente.

 


Redacción: Alfredo Gutiérrez

Fotos: Mauricio Ramírez