Decanatos de Agronomía y Veterinaria: 50 años formando talento

Núcleo Tarabana, municipio Palavecino

Hace cinco décadas, las autoridades del otrora Centro Experimental de Estudios Superiores (Cedes) quisieron que la ahora Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) fuese una referencia futura para la sociedad, gracias a la producción agropecuaria en el ámbito regional, nacional y hasta internacional. Motivación que los llevó a crear la Escuela de Ingeniería Agronómica un 3 de febrero de 1964, cuando abrió las puertas a 80 estudiantes con un director fundador, el ingeniero Héctor Ochoa Zuleta, una secretaria y un obrero.

Época en que también iniciaron sus estudios 40 bachilleres en Ciencias Veterinarias, ambas carreras iniciaron sin una sede propia, pero con la promesa formal del doctor Lorenzo Antonio Vivas, presidente de Cedes, que la misma sería construida. Para el momento, las clases iniciaron en las instalaciones del viejo y reconocido Hotel Nueva Segovia, hoy Rectorado UCLA. Luego la Escuela fue trasladada hacia la zona oeste del Barquisimeto, cerca de El Obelisco, donde luego de cinco años de estudios divididos en 10 semestres, y donde los bachilleres dedicaron dos períodos al Ciclo de Ciencias Fundamentales y ocho al Ciclo Profesional, terminaron recibiendo un 27 de julio de 1969 el título de la primera promoción universitaria 15 Ingenieros Agrónomos, mientras que en Medicina Veterinaria apenas cuatro personas obtuvieron su medalla y título que los certificaban como profesionales.

Futuros Ingenieros Agrónomos en sus prácticas profesionales

Intensión que surgió en septiembre de 1958, cuando una Comisión de Reforma Agraria elaboró el Proyecto de Ley promulgado en marzo de 1960, como mecanismo para aumentar la producción agrícola. También para hacer justicia a los trabajadores del campo. Fue aquí donde el sector educación en Venezuela no escapó del proceso de modernización a nivel superior para satisfacer las necesidades de profesionales del agro y para el desarrollo en la Región Centroccidental del país en su carácter experimental, técnico y científico.

Allí, el Departamento de Servicios Estudiantiles de esta casa de estudios preparó una definición de la carrera de Ingeniería Agronómica destacando que el profesional debía llevar a cabo experimentos e investigaciones relacionadas con los problemas que plantean los cultivos agrícolas; preparar y efectuar estudios sobre cultivos y granjas experimentales con el objeto de obtener o mejorar los cultivos valorando los factores de rendimiento, cualidades, adaptación a ciertos suelos, clima y resistencia a las enfermedades e insectos nocivos. También preparar y efectuar estudios agronómicos para determinar los requisitos en materia de tierra y aportando los mejores métodos a emplearse para plantas, cultivar, cosechar y almacenar los productos de tierra, además de elaborar métodos para luchar contra la naturaleza, las enfermedades de las plantas y los insectos nocivos.

Aunque desde la creación de la Escuela de Agronómia comenzaron las necesidades, las mismas fueron aumentado en 1965 cuando la carrera carecía de espacios para Laboratorios de Entomología y Zoología, de Botánica, de Bioquímica y de Suelos, así como aulas de clases, y área para Herbario, un museo y hasta oficinas para la dirección, administración y profesores. Un 11 de julio de 1967, el ingeniero agrónomo Héctor Ochoa Zuleta envió un memorándum interno a la Presidencia del Cedes informando sobre las edificaciones provisionales, existentes y por construir en el área bautizada por los docentes y estudiantes como “El Tierrero”, donde no existían baños y los laboratorios existentes funcionaban como aulas de clases. Mientras se iban construyendo algunos galpones para que funcionarán como laboratorios y aulas, para mediados de 1968, las autoridades de la universidad veían con preocupación como por los alrededores de la Escuela de Agronomía y Ciencias Veterinarias iba creciendo el espacio poblacional en el oeste de la ciudad, así que comienzan a gestionar con organismos del Estado, logrando conseguir unos terrenos fuera del límite urbano, logrando obtener en el año 1970, unas tierras en la población de Tarabana, en Cabudare, municipio Palavecino, por el Instituto Agrario Nacional (IAN). Ya para esta fecha, tanto el Decanato de Agronomía y de Veterinaria habían cumplido con la primara promoción, año 1969.

Médicos Veterinarios y estudiantes en sus prácticas

En 1974 se comenzaron a construir por el Ministerio de Obras Públicas (MOP), algunas infraestructuras ajustadas al uso agrícola para comenzar a darle otra cara a lo que hoy representa el Decanato de Agronomía de la UCLA, que desde sus inicios mostró los significativos esfuerzos y logros en esta importante actividad universitaria que con compromiso, constancia, dedicación y ética ha graduado cientos de profesionales que han sabido poner el alto el nombre de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado por sus trabajos de campos de la investigación y extensión en el área agrícola, desarrollo rural, zoología, botánica anatómica y morfológica, fisiología vegetal, química analítica, fitotecnia y zootecnia.

Es importante resaltar que para mediados de 1988 se concluye el primer edificio del proyecto “A”, asumiendo la universidad el financiamiento del segundo edificio “B”. Desde entonces no pararon las construcciones necesarias para su funcionamiento Agronómico y Veterinario en los espacios mejor conocido como Núcleo Tarabana. Ante tantas adversidades por las que ha pasado la universidad en los últimos años con el tema económico y presupuestario, sus autoridades, consejo universitario y todo el personal docente, administrativo y obrero felicitan a esos profesionales que luego de 50 años de haber recibido el Título de Ingenieros Agrónomos y Médicos Veterinarios, siguen realzando los valores éticos y profesionales de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), dentro y fuera del país… “Felicidades”.


Redacción: Alfredo Gutiérrez

Fotos: Archivo