Jorge Salas: Egresado de la Primera Promoción de Ingeniero Agrónomo de la UCLA hace 50 años

Jorge Salas, 73 años, casado, con hijos que le han dado cinco nietos. Agradece a la UCLA su formación académica

Cuando de talento se trata, la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), sale a relucir por consagrarse como una institución de calidad, con ética y valores en la formación de talento profesional, quienes han sabido poner en alto el nombre de esta casa de estudios superiores a nivel estadal, nacional e internacional. Un ejemplo de ello, el señor Jorge Salas, egresado de la Primera Promoción de Ingeniero Agrónomo hace 50 años, celebración llevada a cabo, un viernes 27 de junio de 1969.

Profesional que luego de 50 años de graduado, trayectoria cargada de éxitos, aprendizajes y enseñanzas, solo tiene palabras de agradecimiento para la UCLA, que el 3 de febrero de 1964, cuando aún llevaba por nombre Centro Experimental de Estudios Superiores (Cedes), le abrió las puertas a 80 estudiantes para que se formarán en la carrera universitaria de Agronomía. También para la época, iniciaron sus estudios 40 bachilleres en Veterinaria. Ambas carreras fueron logradas, gracias al esfuerzo de un grupo de profesionales, principalmente, del doctor Héctor Ochoa Zuleta. Cátedras que comenzaron a dictarse en las instalaciones del edificio Rectorado, antiguo Hotel Nueva Segovia.

Fue a partir del 4to trimestre, que los estudiantes de Agronomía fueron trasladado hasta el Núcleo Obelisco, al oeste de Barquisimeto, sitio que popularmente llamaban “el tierrero”, por la cantidad de galpones, tierra y matas de sábilas que adornaban ese ambiente semiárido de estudios superiores. Allí con esfuerzo y dedicación, el rector de la época, el doctor Argimiro Bracamonte (1968-1975), se hicieron grandes avances en la capacitación del personal docente y de investigación, se creó el Consejo Asesor de Investigación y Servicios (Cadis ahora Cdcht), se mejoraron los Servicios de Bienestar Estudiantil, el ámbito físico de la universidad, entre otros aspectos fundamentales en el afianzamiento de la institucionalidad.

“Era muy difícil conseguir profesores, fueron muchas luchas para lograr lo que hoy día es la UCLA, universidad que yo quiero mucho. Fue mi primera y única casa de estudios en Venezuela”, destacó el Ingeniero Agrónomo. Reconoce que la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado está seriamente afectada por la situación país, la falta de recursos económicos y financieros para su funcionamiento administrativo, académico, de extensión e investigación, pero tiene la fe que cuando todo esto pase, la UCLA seguirá siendo un éxito, “tiene mucha fama a nivel nacional e internacional”.

¿Cómo fueron esos años de estudios? Muy tranquilos, aunque al final de la carrera nos retrasamos unos seis meses para graduarnos. Entramos en una huelga estudiantil exigiendo beneficios tanto para nosotros como para la universidad. Era difícil conseguir profesores, muchos venían de otros estados del país y otros contratados desde el exterior para que nos dieran clases. Al final y en medio de esa lucha, muchos compañeros de estudios se retiraron por diferentes motivos, tanto así, que terminamos recibiendo el título 15 en Agronomía y 4 Veterinaria.

¿Cómo diferencia las huelgas estudiantiles de los años 60 con la actualidad? Tenían contundencia. Eran huelgas fuertes. Fíjate, la de 1969 nos duró seis meses, y hasta nos retrasó la graduación. También eran pacíficas, sin represión, sin violencia y con respuestas contundentes del Gobierno.

¿Qué reclamaban en esas huelgas? Construcción de nuevas sedes, comedores, y mejoras a las instalaciones entre ellas, la biblioteca. Recuerdo que después que nosotros nos graduamos, pasaron pocos años para que Agronomía y Veterinaria fueran trasladadas al Núcleo Tarabana, ubicado en Cabudare, municipio Palavecino. Nuevas edificaciones. Allí se lograron buenos laboratorios, a pesar de las prácticas que se hacían fuera de Barquisimeto. Yo tuve que ir muchas veces a las estaciones experimentales del Ministerio de Agricultura y Cría en Yaritagua, Caracas o Araure para realizar mis prácticas de estudios.

¿Ya graduado, a que se dedicó Jorge Salas? Tuve suerte de conseguir rápido un trabajo en el Ministerio de Agricultura y Cría. Me dedique en hacer investigación agrícola corriendo con la suerte de obtener una beca de estudios otorgada por el Estado; Hice un Postgrado en California, Estados Unidos por tres años. Luego regresé a Venezuela y me especialicé en estudios de insectos. Soy Especialista en Entomología Agrícola.

¿Le gusta investigar insectos? Claro, tanto así, que en mis 34 años de actividad laboral y profesional he logrado publicar 50 trabajos de investigación en revistas especializadas en la materia nacional e internacional, gracias a la ciencia que avanza cada día. Mis últimos trabajos están digitalizados y son utilizados como referencia en varias partes del mundo.

¿Una felicidad para usted y su familia que sus trabajos de investigación sirvan de conocimiento para muchos en el mundo? Por supuesto, es grato recibir felicitaciones por tu creatividad y trabajo. Felicidad que se regresa a la UCLA y al mismo Estado venezolano que me permitió crear el conocimiento que hoy se materializa en mi carrera de investigador.

¿Qué tipo de insecto le apasiona investigar? La mayoría son insectos plagas de cultivos. Inicialmente comencé a trabajar con el algodón en los estados Aragua y Portuguesa, luego me enfoqué en Lara por ser una zona hortícola, especializándome en cebollas, tomate, pimentón, papa, melón, entre otros.

¿Qué aprendió en su Postgrado en Estados Unidos? Tratar de reducir el uso de los insecticidas contaminantes y buscar otras alternativas de control más agradables al ambiente en lo cultural y biológico. Prácticas que han sido factibles para muchos productores al momento de cultivar y producir alimentos para la población creciente.

¿En la actualidad, sus práctica de reducción se aplican tomando en cuenta la falta de insecticidas en el mercado para poner a producir el campo? Si, se está aplicando más por la escasez de los insecticidas, pero es importante acotar que estas prácticas que yo he investigado por años, necesitan de buenos laboratorios y recursos para su factibilidad. Sería una buena oportunidad si el Estado trabaja de la mano con el sector privado para poner en funcionamiento la investigación de reducción de insecticidas para el control de plagas. Dicen que de las crisis salen cosas buenas.

¿Qué propondría? Buscar un balance entre lo químico y las prácticas ambientales amenas al espacio de siembra y al cultivo. Yo creo que las nuevas políticas de Estado que está por nacer, deben sentarse a oír a quienes tenemos experiencia. En Venezuela aún queda mucho talento. Se deben formar equipos que asesoren al Gobierno para que junto al sector privado pongan a producir las tierras. Tenemos todos los climas a nuestro favor. Quienes hemos dedicado la vida al trabajo agrónomo y de investigación, somos una biblioteca andante. Venezuela es una maravilla, lo que necesita es producción y apoyo a todos los sectores agropecuarios. Queremos participar.

¿De las malas prácticas, hay muchas tierras contaminadas en zonas agrícolas de Venezuela? Es lamentable, pero se pueden recuperar si buscamos un esquema que racione los insecticidas en dosis o cantidades apropiadas al momento de sembrar. Hay que buscar el equilibrio que permita al productor aplicar los químicos de forma controlada y en menor proporción. Allí se estaría contribuyendo con la naturaleza y la salud humana del consumidor.

¿Por qué no formó parte de la comunidad uclaísta impartiendo clases sobre sus conocimientos? Por el trabajo que conseguí apenas me gradué. Allí trabajé 34 años hasta que me jubilaron. A la UCLA le agradezco mi formación que la llevé a una actividad de 50 años de experiencia y que se transformó en un producto.

¿Ahora, a qué se dedica? Asesoro. Capacitó a productores. No he dejado de investigar a pesar de las limitaciones que puedan existir. No hay que perder el ánimo. Todo por nuestro bienestar y para el ambiente, la humanidad y el consumidor. También escribí un libro junto a otros dos autores sobre el Control Biológico de Cuba y Venezuela, entre 2012-13, no los publicó una editorial española, y ahora también esta siendo utilizado para trabajo de grados, charlas, foros y conferencias en la materia. Nos basamos en las limitaciones que tenía Cuba en conseguir químicos, y se logró implantar el control biológico a pesar de las adversidades.

¿Un mensaje para los estudiantes de la UCLA, especialmente a los que siguen sus pasos en el área de la agronomía? Que no bajen la guardia, que sigan estudiando y formándose para el futuro. Que juntos luchen por mantener abierta esta casa de estudios y que todo cambiará. Esta universidad debe volver al nivel de calidad y desarrollo que tenía años atrás. Aquellos que se han ido, esperamos que regresen y continúen luchando por sus sueños. La UCLA es la casa que vence las sombras.


Redacción: Alfredo Gutiérrez

Fotos: Mauricio Ramírez